miércoles, 28 de enero de 2015

LA PROFECIA DE EZECHIEL

CAPITULO PRIMERO
Ezechiel declara el lugar y tiempo en que tuvo las visiones divinas de los cuatro animales, de las ruedas, y del trono, y del personaje sentado sobre él, y rodeado de fuego.



II
Ezechiel cuenta como Dios le envió a los hijos de Israél para condenar su rebeldía, y excitarlos a la enmienda. Le manda el Señor devorar un volumen escrito por dentro y por fuera, figura de la comisión que le da.
III
Ezechiel come el libro que le dio el Señor, y queda lleno de valor para reprender a Israél, del cual se ve constituido centinela. Se le aparece nuevamente la gloria del Señor; el cual le manda que se encierre en casa, y no hable hasta segunda orden.


IV
Manda el Señor a Ezechiel que represente el sitio de Jerusalem y sus calamidades venideras, por medio de ciertas señales.


V
El Señor manda a Ezechiel que con ciertas señales y palabras intime a los Hebreos su entera destrucción.
VI
Vaticinio de la ruina de la tierra de Israél por causa de la idolatría: los pocos que no perezcan por la peste, la hambre, o la espada, serán llevados cautivos, y allí oprimidos de calamidades se convertirán al Señor.


VII
Ezechiel anuncia a los Hebreos, de orden del Señor, la próxima ruina de su país.
VIII
Ezechiel, conducido en espíritu a Jerusalem, ve en el templo mismo las idolatrías de los Judíos; por cuyo motivo declara Dios que no los perdonará ni oirá sus ruegos.


IX
Manda Dios que mueran todos los que no se hallan señalados con la letra Thau. Oración de Ezechiel;  a quien dice el Señor que las maldades de su pueblo le fuerzan a castigarle con tanta severidad.
X
Manda Dios al Angel que llevaba la vestidura de lino que simbolice el incendio de Jerusalem, y el abandono en que dejará el Señor a su templo.


XI
Vaticinio contra los príncipes y pueblo de Jerusalem, que se burlaban de las profecías. Por este delito cae muerto Pheltías. Promesas en favor de los cautivos.


XII
Ezechiel vaticina con diferentes figuras el cautiverio del rey y del pueblo de Jerusalem después de las calamidades del sitio: condena la vana seguridad de los Judíos, y anuncia el pronto cumplimiento de las terribles predicciones de los profetas.
XIII
Amenazas de Dios contra los falsos profetas que engañan al pueblo vaticinándole felicidades, y contra las falsas profetisas que adulaban a los pecadores.



XIV
Amenazas de Dios contra los hipócritas. Ni Noé, ni Daniel, ni Job podrían con sus oraciones librar al pueblo de la ruina. Con todo, los restos de Israél se salvarán.


XV
Con la semejanza del sarmiento cortado de la vid, que solo sirve para el fuego, se anuncia la destrucción de Jerusalem por causa de su obstinada malicia.
XVI
Jerusalem ensalzada a grande gloria por Dios, se hace mas pérfida y abominable que Samaria y Sodoma. Por esto será asolada, y hecha el escarnio de las naciones. Con todo, promete el Señor establecer con los residuos de ella una alianza eterna.



XVII
Ezechiel por figuras, y después claramente, predice la rebelión de Sedecías rey de Judá contra el rey de Babylonia, acompañada de perjurio contra Dios: de donde se seguiría su cautiverio, y la ruina del reino. Pero promete para después el restablecimiento del reino de Israél.
XVIII
Declara el Profeta que Dios juzga a todos con justicia: que aflige al que persevera en sus pecados, o imita los de sus padres, y por el contrario, que perdona a los que se convierten de corazón. Exhorta al pueblo a la penitencia.


XIX
Con la parábola de la leona y de los leoncillos representa los pecados y castigo de los reyes de Judá; y bajo el símbolo de una viña llora las calamidades de Jerusalem.


XX
El Señor echa en cara a los Israelitas su infidelidad e ingratitudes desde la salida de Egypto, y les intíma el castigo. Pero promete sacarlos después de la cautividad, y volverlos a su país. Profecía contra Judá, al cual llama bosque del Mediodía.


XXI
Vaticinio de la destrucción de Jerusalem, y lamentos del Profeta. Profecía contra los Ammonitas y Chaldéos.



XXII
Maldades de Jerusalem. Pecados de los sacerdotes, de los príncipes, de los falsos profetas, y de todo el pueblo. No se ha hallado nadie para calmar la indignación del Señor.
XXIII
Con la alegoría de dos rameras se describe la torpe idolatría de Jerusalem y de Samaria, por la cual serán entregadas en poder de los Gentiles para su total ruina. 



XXIV
Ezechiel, bajo la figura de una olla llena de carnes puesta al fuego, declara el sitio e incendio de Jerusalem. Muere la esposa del Profeta, y Dios le prohíbe el hacer el duelo.
XXV
Ezechiel profetiza la destrucción de los Ammonitas, Moabitas, Iduméos y Philisthéos por los ultrajes hechos al pueblo de Dios.


XXVI
Tyro será tomada y arruinada por Nabuchodonosor de un modo espantoso: porque se regocijaba de las calamidades de Israél.


XXVII
Canción lúgubre sobre la ruina de Tyro, ciudad marítima y opulentísima.
XXVIII
Ezechiel intima al rey de Tyro su terrible ruina. Anuncia la desolación de Sidon, y promete el restablecimiento del reino de Israél.


XXIX
Profecía de la desolación y ruina del rey de Egypto y de su reino, por la perfidia usada con el pueblo de Dios. Nabuchodonosor se hará dueño de dicho reino en premio del sitio de Tyro.


XXX
El Profeta anuncia a los Egypcios y a otros pueblos aliados suyos la completa desolación de su tierra.
XXXI
La ruina del rey de los Assyrios figura de la de Pharaon.


XXXII
Canción lúgubre sobre la ruina de Pharaon y de su pueblo.


XXXIII
El oficio de los verdaderos profetas y pastores es amonestar  a los pecadores para que se libren de los castigos de Dios. Ezechiel profetiza contra la presunción de los Judíos que se quedaron en su propio país, y contra la hipocresía de los que estaban en Babylonia.


XXXIV
Profecía contra aquellos malos pastores que solo buscan su interés, despreciando el de la grey. Promesa de un pastor que saldrá de entre ellos, el cual reunirá sus ovejas, y las conducirá a pastos saludables.


XXXV
Ezechiel anuncia a los Iduméos su última ruina por haber perseguido al pueblo de Dios.
XXXVI
Promesa de la vuelta de los hijos de Israél, y restauración de su país. El Señor les dará un corazón nuevo, y un espíritu nuevo para conocerle y obedecerle.


XXXVII
Restablecimiento de Israél figurado en multitud de huesos secos que recobran la vida: reunión de Israél y Judá figurada en la unión de dos varas. El Santuario del Señor se fijará en medio de su pueblo, bajo un solo Rey y Pastor, por medio de la nueva y eterna alianza.


XXXVIII
Profecía contra Gog y Magog, de quienes será infestado Israél en los últimos tiempos; pero el Señor los destruirá.
XXXIX
Profecía del total exterminio de Gog y de Magog, para gloria del Nombre de Dios, y para consuelo y restauración de Israél, después del castigo sufrido por sus pecados.



XL
El Señor muestra en visión al Profeta la forma de los atrios, de las puertas y del pórtico del templo  del Señor, destruido por los Chaldéos.


XLI
Descripción del templo: esto es, del lugar santo, del Santísimo o Santo de los Santos, y de las estancias contiguas al templo.


XLII
De las cámaras o estancias que había en el atrio de los sacerdotes, y de su uso. Dimensiones del atrio exterior.


XLIII
Entrada del Señor en el templo. Descripción del altar de los holocaustos, y de la ceremonia de su congregación.
XLIV
Queda cerrada la puerta oriental del templo. No entraran en él los incircuncisos en la carne y en el corazón. Exhortación a la penitencia. Orden de los ministros sagrados, y leyes que deben observar.


XLV
El Señor señala la porción de tierra para el templo, para los usos de los sacerdotes, y para propiedades de la ciudad y del príncipe. Equidad en los pesos y medidas. Sacrificios en las fiestas principales.


XLVI
La puerta oriental se abrirá en ciertos días: ofrendas que entonces deberá hacer el príncipe. Por qué puerta han de entrar él y el pueblo para adorar al Señor, y del lugar en que deben cocerse las carnes de las víctimas.


XLVII
Aguas que salen de debajo de la puerta oriental del templo, y forman después un torrente caudaloso, las cuales son muy salutíferas. Límites de la tierra santa, que debe distribuirse entre los hijos de Israél y los extranjeros.


XLVIII
El Señor hace un nuevo repartimiento de la tierra santa entre las doce tribus. Porciones destinadas para el templo, para la ciudad, para los sacerdotes y Levitas, y para el príncipe. Nombres de las puertas de la ciudad.