jueves, 29 de agosto de 2013

LIBRO DE JOB

CAPITULO PRIMERO
Job, varon santo y rico, ofrece sacrificios a Dios por sus hijos: el Señor permite a Satanás que haga prueba de su virtud, quitándole de golpe todos sus bienes e hijos.


II
Segunda prueba de la virtud de Job en los tormentos de todo su cuerpo llagado; insúltale su mujer, y visítanle tres amigos.
III
Desahoga Job su angustiado corazón, lamentándose de sus males con enérgicas expresiones, y mostrando la infelicidad de los mortales.




 IV
Eliphaz acusa a Job de impaciencia, y quiere persuadirle que sus males son en castigo de sus pecados; suponiendo que los inocentes nunca tienen adversidades.
V
Prosigue Eliphaz acusando a Job de iniquidad, exhortándole a que se convierta a Dios, cuya providencia aplaude.




VI
Job justifica sus quejas: se lamenta de que sus amigos le hayan abandonado, y los reprende con energía.
VII
Job continúa su defensa; y pide a Dios que le libre de las miserias, y le perdone.


VIII
Baldad defiende que las calamidades de Job son pena de sus culpas. Le exhorta a que se convierta; y habla contra los hipócritas.
IX
Ensalza Job aun mas que sus amigos el poder, la sabiduría y justicia de Dios; y muestra que no se opone a estos atributos el afligir en este mundo a los inocentes.


X
Job, en medio de sus asombrosas tribulaciones, pide al Señor que o le quite la vida, o le alivie de sus males.
XI
Sophar afirma injustamente que Job es castigado de Dios por su soberbia y presunción, y otros pecados; y en lugar de probar su acusación, exalta la grandeza de Dios, que Job no niega.


XII
Job redarguye a sus amigos, y confunde su jactancia, haciéndoles ver que no hablan al caso.
XIII
Desea Job que sea juzgada su causa en el tribunal divino; pues sus amigos son jueces incompetentes. Anhela saber de Dios por qué pecados le castiga tan severamente.


XIV
Pinta Job las miserias humanas, y en particular las suyas. Admira la providencia de Dios acerca del hombre; y profetiza la resurrección de los cuerpos.
XV
Eliphaz acusa calumniosamente a Job de jactancia, de impaciencia y de blasfemia contra Dios, y le compara a los impíos y tiranos.




XVI
Quéjase Job de la injusticia de sus amigos en condenarle sin pruebas; y pone al Señor por testigo de su inocencia, y de que no son sus pecados la causa de sus crueles dolores.
XVII
Prosigue Job sus lamentos: acusa a sus amigos de necios, porque solo admiten remuneración en esta vida.


XVIII
Baldad interrumpe a Job: le zahiere como a impío; y concluye que padece castigado por sus pecados.
XIX
Job acusa de crueldad a sus amigos: expone lo acerbo de sus dolores y se consuela con la esperanza de la resurrección.


XX
A Sophar parece que le hacen fuerza las razones de Job; pero luego vuelve a la misma idea de que Dios no castiga a un inocente.
XXI
Desea Job que sus amigos le escuchen con paciencia. Les demuestra con ejemplos y razones que de las dichas o desdichas de los hombres en este mundo no se puede colegir quien es justo y quién es impío.




XXII
Eliphaz enfurecido calumnia a Job de delitos enormes; y le exhorta a que haga penitencia.
XXIII
Job apela del juicio de sus falsos amigos al de Dios; de cuya incomprensible providencia tiene rectas ideas.


XXIV
Prueba Job por la experiencia que Dios dilata el castigo de muchos pecadores hasta después de su fatal muerte.
XXV
Baldad quiere convencer a Job que no debe creerse puro e inocente a los ojos de Dios.
XXVI
Job muestra que conoce mas que Baldad las grandezas de Dios.


XXVII
Insiste Job en su defensa, y describe el infeliz paradero de los impíos.
XXVIII
Pinta Job el desvelo de los hombres en buscar riquezas, y el poco aprecio que hacen de la sabiduría, la cual viene del cielo, y se comunica por medio del temor de Dios.


XXIX
Job describe su antigua felicidad, durante la cual estuvo muy ajeno del mal obrar que le imputaban sus tres amigos.
XXX
Deplora Job la mudanza de su antiguo feliz estado en la lastimosa situación en que se halla por permisión de Dios.


XXXI
Vida inocente de Job, y las virtudes a que estaba habituado desde niño.




XXXII
Eliú, jactándose de su saber, desaprueba las razones así de Job como de sus amigos, a los cuales había Job dejado sin tener que replicarle.
XXXIII
Niega Eliú que Job sea justo: dice que Dios habla a los hombres de diferentes maneras, y que es propicio al que se convierta a él.


XXXIV
Eliú mas furioso que los otros tres en calumniar las palabras y el proceder del pacientísimo Job, acusa a este de blasfemia y de otros delitos.
XXXV
Siguen las calumnias de Eliú contra Job.


XXXVI
Eliú da instrucciones y consejos a Job de propósito. Exhórtale a que se arrepienta, y le promete toda felicidad.
XXXVII
Concluye Eliú su discurso, ponderando las perfecciones de Dios;  y suponiendo que Job ha injuriado a todos estos tributos divinos le exhorta a humillarse.




XXXVIII
El mismo Dios se introduce en la disputa: manda callar a Eliú, y reprende a Job por algunas inconsideraciones.


XXXIX
Continúa el Señor mostrando a Job cuanto va de la criatura al Criador. Job reconoce que ha hablado inconsideradamente.
XL
Continúa Dios en mostrar a Job la distancia de la criatura al Criador, y le hace ver su divino poder en las dos bestias descomunales Behemoth y Leviathan.


XLI
Explícase mas difusamente la fiereza de Leviathan con la descripción de sus miembros, y de su dureza y soberbia.
XLII
Sentencia el Señor a favor de Job contra sus tres amigos. Ruega Job por ellos; y habiendo recibido bienes, descansa en paz.





LIBRO DEL DEUTERONOMIO

CAPITULO PRIMERO
Recapitulación de los principales sucesos que acontecieron a Israél en el Desierto por espacio de cuarenta años 1.






Versión original



CAPITULO II
Continúa Moysés su plática refiriendo los beneficios hechos por Dios al pueblo de Israél, hasta la conquista del reino de Sehon.






III
Sigue la relación anterior: derrota del rey Og: repartición de tierra a las tribus de Ruben y Gad y media de Manassés; y de como negó el Señor a Moysés el entrar en la tierra de promisión.


IV
Concluye Moysés la plática con amonestaciones saludables y muy afectuosas. Predice su muerte, y señala tres ciudades de refugio.


V
Repite Moysés los preceptos del Decálogo, haciendo memoria de lo sucedido en el monte Sinaí.





VI
Exhorta Moysés a la observancia del primero y máximo mandamiento, que es amar a Dios de todo corazón3.





VII
Prohibe Dios a los Israelitas todo trato con los idólatras: les manda exterminar a los Chananéos; y promete toda suerte de felicidades a los que guardaren sus mandamientos.
VIII
Exhorta Moysés al pueblo a que se acuerde de los beneficios recibidos en el Desierto, y de los castigos contra los malos.


IX
Acuérdales Moysés que son obra del Señor todas sus victorias; y para que se humillen les pone delante sus continuas prevaricaciones.


X
Refiere Moysés cómo dispuso unas nuevas Tablas de la Ley, y estimula de nuevo a los Israelitas a servir y amar a Dios.
XI
Bienes prometidos a los que guarden los mandamientos, y calamidades que sobrevendrán a los transgresores. 



XII
Prohibe Dios a los Israelitas el ofrecer sacrificios fuera de aquel lugar que él señalare; y manda que se abstengan de comer sangre, y otros manjares inmundos.



XIII
Sea apedreado el que induce a la idolatría, y desoladas las ciudades donde se adoren dioses extranjeros.
XIV
Prohíbense los ritos gentílicos  en los funerales: se renuevan las leyes sobre los animales limpios e inmundos, y sobre diezmos.

XV
Repite la ley de remisión para el año séptimo, y otras de indulgencia y misericordia para con el prójimo. 


XVI
De las tres fiestas solemnísimas de Pascua, de Pentecostés, y de los Tabernáculos. Sobre poner jueces rectos, y huir las ocasiones de idolatría3.
XVII
Sobre el castigo de la idolatría: consultar a los sacerdotes; y elección y condiciones de un rey.



XVIII
Derechos de los sacerdotes y Levitas. Prohibición de toda suerte de supersticiones. Promesa del Mesías: y cómo se ha de discernir el profeta verdadero del falso.



XIX
Ciudades de refugio. Leyes sobre el homicidio involuntario y voluntario, y de la pena del Talion.
XX
Leyes de la guerra. Orden de exterminar a los Chananéos.


XXI
Leyes sobre el homicidio oculto: sobre la mujer cautiva: sobre el primogénito, y el hijo incorregible; y sobre los cadáveres de los ajusticiados.
XXII
Varias leyes sobre la caridad con el prójimo, y buen gobierno en las familias.


XXIII
Varias leyes de policía sobre exclusión de la Synagoga: prohibición de la usura, y sobre cumplimiento de votos.


XXIV
Leyes acerca del repudio, y otras de humanidad  con los deudores pobres, los extranjeros, los huérfanos y las viudas. 




Versión original

XXV
Leyes para la recta administración de justicia: para que el hermano se case con la viuda de su hermano: para que las medidas sean justas; y para que sean exterminados los Amalecitas.
XXVI
A quienes y como debe hacerse la ofrenda de los diezmos y primicias de los frutos: y qué diezmos se han de reservar para los pobres.



XXVII
Ordena Moysés al pueblo que pasado el Jordan erija un altar de piedra; y que en las piedras se escriban los mandamientos de la Ley. Rito para bendecir a los que los observen, y para maldecir a los transgresores.
XXVIII
Bendiciones prometidas a los que observen fielmente la Ley; y maldiciones fulminadas contra sus transgresores.






XXIX
Renuevan los Israelitas el juramento de su alianza con Dios. Terribles amenazas contra los que la quebranten.



XXX
El Señor se reconciliará algún día con su pueblo. Protesta final de Moysés. 


XXXI
Moysés, viendo cercana su muerte, se descarga de su oficio, y entrega el mando a Josué: manda que se escriba el Deuteronomio; y compone un maravilloso cántico.  
XXXII
Cántico profético de Moysés antes de morir, que es como un compendio de la Ley, y de los motivos de su observancia.









XXXIII
Bendice Moysés, antes de subir al monte, a las tribus de Israél, y les profetiza lo que les ha de suceder.





Versión original


XXXIV
Muerte, sepultura y elogio de Moysés.