miércoles, 22 de enero de 2014

EPISTOLA DE A. SAN PABLO A LOS HEBREOS

CAPITULO PRIMERO
Jesu-Christo, verdadero Dios y hombre, es infinitamente superior a los ángeles.
II
Los transgresores de la Ley nueva serán castigados con mayor rigor. Gloria del Hijo de Dios hecho hombre, Señor de todas las criaturas, Redentor, Santificador, Salvador, y Pontífice de los hombres.



III
Jesu-Christo, Hijo de Dios, mucho mas eminente sin comparación que Moysés, que era solamente un siervo del Señor. Debemos obedecerle en todo, para que no seamos castigados como los Hebreos incrédulos.
IV
De la verdadera tierra de promisión hacia la cual caminan los Cristianos; y cómo debemos acudir a Jesu-Christo para poder entrar en ella. Cuán grande es la virtud y eficacia de la palabra de Dios.



V
Explica el Apóstol cuál es el oficio del Sumo Pontífice; y hace ver que Jesu-Christo es tal, y que intercede por nosotros. Se queja de la poca disposición que tienen para entender estos divinos misterios.
VI
Observa el Apóstol que suelen ser incorregibles los que siendo muy favorecidos de Dios pierden la fe, o se abandonan a los vicios. Habla contra la pereza; y de la firme áncora que tenemos en la esperanza cristiana.


VII
El sumo sacerdocio de Jesu-Christo, figurado en el de Mechisedech, es infinitamente mas excelente que el de Aaron y sus sucesores. Jesu-Christo no ha de rogar por sí, sino solamente por nosotros.


VIII
Es Jesu-Christo mediador del nuevo Testamento; el cual es mucho mas excelente o perfecto que el antiguo.
IX
Cotejo de las ceremonias de la Ley antigua con las de la nueva. Preeminencias del sacerdocio de Jesu-Christo sobre el del antiguo Testamento.



X
Jesu-Christo es la única víctima que puede expiar nuestros pecados; y debemos unirnos a ella por la fe, esperanza, caridad y buenas obras. Exhorta a los Hebreos a la paciencia en los trabajos.




XI
Describe el Apóstol la virtud maravillosa de la fe por una inducción de las grandes acciones de los antiguos justos o santos, desde el principio del mundo hasta la venida del Mesías.


XII
Exhórtalos con el ejemplo de Jesu-Christo a sufrir con fortaleza las aflicciones, y a ser obedientes a la Ley del Señor.



XIII
Exhortación al ejercicio de las virtudes cristianas, por medio de las cuales, y en virtud del sacrificio de Jesu-Christo, se merece la entrada en la Jerusalem celestial.



EPISTOLA PRIMERA DE A. SAN PABLO A TIMOTHEO

CAPITULO PRIMERO
Encarga el Apóstol a Timothéo que impida las doctrinas nuevas, y cuestiones inútiles que no fomentan la caridad, la cual es el fin de la Ley. Obligaciones del ministerio episcopal.
II
Encarga que se haga oración por los reyes y magistrados. Jesu-Christo es el único medianero y Redentor de todos. Debemos orar en todo lugar. Modestia de las mujeres, su sumisión y silencio.


III
Describe cuáles deben ser los obispos o sacerdotes, los diáconos, y las mujeres que sirven a la Iglesia.
IV
Predice que algunos pérfidos, instigados por el diablo, enseñarán varios errores: le exhorta a la vigilancia pastoral, y a que ejercitándose en la piedad, sea, aunque joven, un perfecto modelo de los demás.


V
El Apóstol advierte a Timothéo como ha de portarse con los fieles de todas edades. Cuáles hayan de ser las viudas que sirvan en la Iglesia. Le dice que deben ser premiados los presbíteros que cumplen bien su ministerio: que ha de corregir los pecados públicos; y mirar mucho a quién impone las manos para ordenarle.
VI
Los siervos obedezcan a sus amos, sean estos o no Cristianos. Sobre los falsos doctores. Daños que acarrea la avaricia. Deben los ricos evitar la soberbia, y emplearse en obras de caridad.







Versión original

LOS HECHOS DE LOS APOSTOLES

CAPITULO PRIMERO
Promesa del Espíritu Santo. Ascensión del Señor. Elección de Mathías para el apostolado.



II                    
Venida del Espíritu Santo. Primer sermón de San Pedro, y su fruto. Vida de los primeros fieles.




Versión original


III
Un cojo de nacimiento, curado con la invocación del nombre de Jesús. Segundo sermón de San Pedro, en que demuestra ser Jesús el Mesías prometido en la Ley.
IV
Los Apóstoles, presos, y examinados sobre la curación del tullido, confiesan la fe de Jesu-Christo. Se les manda que no prediquen. Crecen los fieles en número, y viven con perfecta unión.





V
Castigo de Ananías y Saphira. Los Apóstoles, y en especial San Pedro, son de nuevo perseguidos y presos; y por consejo de Gamaliel son puestos en libertad, después de ser azotados.


VI
Elección de los siete diáconos: Esteban se señala entre todos: hace grandes milagros; y se levantan contra él muchos Judíos.
VII
Razonamiento de San Esteban en el concilio de los Judíos; y su martirio.








VIII
Saulo persigue a la Iglesia. Phelipe el diácono hace mucho fruto en Samaria, a donde son enviados Pedro y Juan. Pecado cometido por Simon Mago, que dio el nombre a la simonía. Phelipe bautiza al eunuco de la reina Candace.
IX
Conversión portentosa de Saulo. Predica luego en Damasco. Va a Jerusalem, y Bernabé le presenta a los Apóstoles, que le envían a Tarso. San Pedro cura a un paralítico, y resucita en Joppe a Tabitha.




X
Bautiza Pedro a Cornelio el centurión, y a varios otros Gentiles parientes y amigos de éste.


XI
Disgústanse los hermanos de que Pedro haya tratado con los Gentiles; y él les satisface, contándoles el suceso. Propagación del Evangelio en varias partes, sobre todo en Antiochía, a donde es enviado Bernabé, que conduce allí a Saulo.


XII
Martirio de Santiago. Prisión de San Pedro, y cómo fué puesto milagrosamente en libertad. Muerte desgraciada del rey Herodes.




XIII
Saulo y Bernabé enviados por el Espíritu Santo a predicar a los Gentiles. Conversión del procónsul Sergio Paulo. San Pablo predica en Antiochía de Pisidia: convierte a muchos Gentiles, y abandona a los Judíos incrédulos.




XIV
Lo que hicieron y padecieron Pablo y Bernabé en Iconio y otras ciudades de Lycaonia; y visitando las Iglesias, al volverse a Antiochía de Syria.
XV
Concilio de Jerusalem, en que los Gentiles convertidos son declarados exentos de la Ley mosáica. Pablo se separa de Bernabé, por razón del discípulo Marcos.


XVI
Pablo en Lystra toma consigo a Timothéo; y Lucas, el autor de este libro, se les junta en Troade, o se manifiesta por primera vez estar en su compañía. Van a Macedonia; y en Philippos, donde se detuvieron antes, obran varios prodigios. Son azotados, y puestos en la cárcel. Conviértese el carcelero, y los magistrados les suplican que se vayan de la ciudad.


XVII
Pablo predica con mucho fruto en Thessalónica, y los Judíos le persiguen. Lo mismo sucede después en Beréa. Disputa con ellos en Athenas, y con los filósofos; y se convierte entre otros Dionisio Areopagita, o senador del Areopago.




XVIII
El fruto que hizo San Pablo en Corintho, animado del Señor. Es acusado al procónsul. Parte a Epheso, y vuelve a Jerusalem. Apollo en su ausencia predica con gran fervor y fruto a los Judíos.




XIX
Vuelve Pablo a Epheso, y manda que se bauticen varios discípulos, que solamente habían recibido el bautismo de Juan: hace bajar sobre ellos el Espíritu Santo, y obra muchos milagros. Quémanse los malos libros; y Demetrio el platero mueve una sedición contra el Apóstol.



XX
Pablo, habiendo recorrido varios distritos de la Macedonia y Grecia, predica en Troade, donde resucita a Eutycho. En Mileto convoca a los presbíteros de Epheso, y les da saludables consejos y advertencias.
XXI
Viaje de San Pablo a Jerusalem. El Profeta Agabo le predice los trabajos que le han de suceder. Allí se purifica en el templo; y maltratado por los Judíos, le libra de sus manos el tribuno Lysias.


XXII
Apología de San Pablo: furor contra él de los Judíos obstinados: y se declara ciudadano Romano queriendo el tribuno azotarle.




XXIII
Pablo con sus palabras ocasiona una disputa con que se dividen los Phariséos de los Sadducéos. El tribuno Lysias le remite con escolta militar a Cesaréa, a Felix, gobernador Romano, para librarle de una horrible conjuración.




XXIV
Respuesta convincente de Pablo a las acusaciones falsas de los Judíos. El gobernador Felix oye también a Pablo sobre la fe de Christo; y viendo que nadie le ofrecía dinero, le reserva preso para su sucesor Porcio Festo.
XXV
Lo que sucedió al Apóstol con el gobernador Festo, ante quien apela al César. Festo le presenta al rey Agrippa y a Berenice su hermana.


XXVI
Pablo se justifica delante de Agrippa, y cuenta por menor su conversión.


XXVII
Pablo navega para Roma conducido por el centurión Julio: la nave naufraga junto a una isla; pero todos se salvan.




XVIII
Prosigue Pablo su viaje desde Malta a Roma; en donde luego de llegado, convocando a los principales Judíos les da razón de su apelación, y les predica a Jesu-Christo: lo cual sigue haciendo después, por espacio de dos años, a cuantos iban a él.